23/5/08

La difícil metafísica: Nietzsche

Penúltima entrada antes de comenzar, como es nuestro propósito, con la Suma Teológica. El panorama sobre la metafísica quedaría incompleto, si no hiciésemos una referencia a sus impugnadores, los materialistas. Los hubo en la antigüedad, para que testimoniasen que la reflexión humana lo mismo se eleva al cielo, que se confunde en la materia. Se cuenta de Platón que procuró silenciar en sus escritos el nombre de su infame competidor, el atomista Demócrito, de cuya extensa obra sólo quedan hoy fragmentos.

En nuestro tiempo la causa antimetafísica ha sido llevada al extremo por Friedrich Nietzsche (1844-1900), figura en la que se reunieron los prejuicios positivos y antiteístas del siglo XIX, y el regreso a la tradición materialista antigua. La negación de la metafísica es la negación de la Verdad que se eleva sobre las mentes de todos los hombres y mujeres. Este fragmento nietzschiano, que rechinará en los oídos de los tomistas, nos parece elocuente:

"Pongo a un lado, con gran reverencia, el nombre de Heráclito. Mientras que el resto del pueblo de los filósofos rechazaba el testimonio de los sentidos porque éstos mostraban pluralidad y modificación, él rechazó su testimonio porque mostraban las cosas como si tuviesen duración y unidad. También Heráclito fue injusto con los sentidos. Estos no mienten ni del modo como creen los eleatas ni del modo como creía él, -no mienten de ninguna manera. Lo que nosotros hacemos de su testimonio, eso es lo que introduce la mentira, por ejemplo la mentira de la unidad, la mentira de la coseidad, de la sustancia, de la duración… La "razón" es la causa de que nosotros falseemos el testimonio de los sentidos. Mostrando el devenir, el perecer, el cambio, los sentidos no mienten… Pero Heráclito tendrá eternamente razón al decir que el ser es una ficción vacía. El mundo "aparente" es el único: el "mundo verdadero" no es más que un añadido mentiroso..."

Friedrich Nietzsche, La "razón" en filosofía, fragmento de Crepúsculo de los ídolos (1888) [Traducción de Andrés Sánchez Pascual].

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenas tardes Joaquín: aprovecharé que soy párvulo para que me sea perdonado un juicio poco académico. A mí Nietzsche me parece como un toro que embiste contra todo lo que se mueve, que tiene sentido mientras hay algo contra lo que arremeter. Ese materialismo grosero no tendría ningún sentido si no se opusiese contra otra cosa más elevada. Porque ¿qué de provecho se puede construir a partir de él?

párvulo torpe que ha olvidado la contraseña.

Joaquín dijo...

La observación es muy buena, párvulo, porque el materialismo tout court es imposible: proferir palabras, expresar conceptos, impugnar ideas... supone ya un principio superior.

Si decimos que la metafísica es difícil, añadiríamos que el materialismo es imposible.

San Isidoro dijo...

¿Y no resulta curioso que ninguno de estos filósofos se enfrentase directamente con los grandes teólogos/filósofos cristianos?

Pelean contra caricaturas de la escolástica, pero nunca buscan la confrontación directa con los pesos pesados.

Como casi todos los del XIX su crítica es brutal, pero cuando desde esta crítica empiezan a construir su teoría, fracasan estrepitosamente.

Su fracaso es notorio especialmente en la Ética, quizás porque son herederos de Kant. Kant fue el representante típico y supremo de la Ilustración: típico por su confianza en la razón y su poder para reformar las instituciones; supremo por su capacidad de resolver y/o replantear los problemas de los ilustrados. A pesar de sus méritos, sus deméritos son demasiado groseros. Su dependencia de la física newtoniana, su formalidad de la regla...

Nietzsche no hizo más que pegarle la puntilla. Y hoy hemos heredado todas sus consecuencias.

Joaquín dijo...

Excelente resumen, Isaac. Es una idea interesante que los filósofos materialistas no pueden ser constructivos. Propagan el desorden pero no se sabe a dónde conducen. Se sitúan en el polo opuesto de los metafísicos porque no saben reconocer un orden el mundo.

Morgenrot dijo...

Nietzsche, es gran pensador y de inteligencia privilegiada, aunque a mi modestísimo entender, equivocado al partir de premisas como que " el mundo -aparente- es el único ". Su materialismo le lleva a una filosofía que, creo, termina canalizando a muchos a la religión, a ese mundo "verdadero" que Nietzsche niega.

Discrepo con humildad con respecto a lo dicho sobre Kant. En su libro " La religión bajo los dictados de la mera razón " , Kant nos da toda una lección de cómo llegar a la Ley Máxima, - a Dios- y respetarla sin condiciones , no por obtener beneficio alguno, sino por el mismo deber moral de cumplirla.

Observo una gran distancia entre Kant y Nietzsche.

N.b.: Soy del Kindergarten de este blog, aunque avanzando.

o s a k a dijo...

la conclusión del fragmento de N. me ha hecho temblar, efectivamente

cuánto daño ha hecho este tipo acomplejado en las mentes de nuestros siglos

n a c o
lainteligencianobasta